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Características generales del Continente Antártico

El continente Antártico es un inmenso desierto de hielo, del cual apenas sobresalen las cúspides de las montañas más altas. Es el silencioso reino de las tormentas, de las sombras prolongadas, del frío solitario.

Si bien fue conocido apenas iniciado el siglo XIX, la palabra "antártico" fue creada por los cartógrafos griegos al estudiar la Tierra a partir del siglo V A.C. Denominaron al Polo Norte "Artico" y al Polo Sur, por ser su opuesto, "Antiártico" o "Antártico".

Los geógrafos griegos también dedujeron, por el comportamiento de las corrientes marinas y aplicando el principio de simetría , que el Polo Sur debía encontrarse en el interior de un continente y, a pesar de no haber sido visitado, fue dibujado en los mapas de manera antojadiza.

Con las exploraciones y descubrimientos actuales pudieron observarse sus características definitivas. Ocupa el extremo austral de nuestro planeta, extendiéndose alrededor del Polo Sur poco más de 2.500 km. Circunscripto en su mayor parte por el Círculo Polar Antártico (66º 33' S), su superficie total se ha calculado en 14.000.000 de km².

Debido a las grandes distancias que lo separan de las otras masas continentales y además por los profundos y muy tormentosos mares que lo rodean, es notable el extremo aislamiento del continente. Las características de su clima hacen que las temperaturas en verano sobre las costas sean de 0º C y -40º C. Durante el invierno estas temperaturas varían entre los -23º C y -68º C, respectivamente. Los vientos superan los 120 km/h con capacidad de soplar por tiempos prolongados, lo que produce un marcado descenso de estos valores, afectando la estadía de los hombres por efecto de la sensación térmica.


¿Porqué vamos a la Antártida?

Luego de una apretada descripción, donde se vislumbra lo inhóspito de estas tierras, podemos preguntarnos: ¿qué nos lleva a ellas?, ¿por qué abandonamos comodidades y afectos para trabajar con esas rigurosidades climáticas?, ¿por qué nos arriesgamos a navegar, volar y caminar en esas latitudes?, ¿por qué invertimos sumas de dinero y cantidades de materiales y equipos en construcción y mantenimiento de estaciones antárticas?.

No hay una única respuesta. Variadas razones impulsan esta empresa: políticas, estratégicas, económicas, etc. Todas ellas nos animan y motivan para emprender la tarea. Pero también existe el afán del hombre de explorar lo desconocido, de doblegar las dificultades que impone la naturaleza. Este impulso innato se ve potenciado en el Continente Antártico, convirtiéndose en un llamado irresistible y fascinante para todo aquel que lo haya conocido.

Nuestro país no está solo en la Antártida, comparte su accionar con otras naciones. Allí, la comunidad internacional desarrolla una intensa actividad científica con fines exclusivamente pacíficos.


La Fuerza Aérea Argentina en la Antártida

La Fuerza Aérea Argentina, en cumplimiento de Políticas Nacionales Antárticas y en apoyo de los Intereses Nacionales en el Continente Antártico, mantiene, con inquebrantable vocación de servicio, la capacidad operativa de volar en y hacia el continente blanco.

En tal sentido, y sirviendo de apoyo a tareas científicas en la región, opera las bases Marambio y Matienzo (de ocupación semipermanente).


Ciencia en la Base Marambio

La vigencia del Tratado Antártico, del cual nuestro país es miembro fundador, hacen de la Antártida una tierra de paz dedicada a la ciencia.

La Base Marambio permite el desarrollo de la actividad científica del personal de la Dirección Nacional del Antártico, dependiente del Instituto Antártico Argentino. Dicha Unidad sirve como destino de asentamiento y distribución de este personal durante todo el año, y especialmente en verano.

Desde el punto de vista científico, Marambio es importante por estar situada en el archipiélago James Ross, que es uno de los pocos lugares de la Antártida y del planeta donde se pueden encontrar perfiles geológicos completos del jurásico, cretásico y terciario.

Asimismo, en la isla se encuentra una reserva fosilífera en excelente estado de conservación, que hacen del lugar un punto de interés para investigadores de todo mundo. Cabe destacar que el primer dinosaurio antártico fue encontrado por científicos argentinos en la zona de Marambio.

La Base Marambio y su área de influencia (archipiélago de Ross y barrera de Larsen), concentra gran cantidad de investigaciones científicas enmarcadas en dos programas que conduce la Dirección Nacional del Antártico, a través del Instituto Antártico Argentino, a saber:

1. Programa de Recursos Naturales

Actividad cuencas: Realiza estudios de estratigrafía, sedimentología, paleontología, estructura geológica y evolución geológica, paleoambientes (tanto macro como micropaleontología), bioestratigrafía y paleografía de las cuencas sedimentarlas antárticas del extremo noroeste del Mar de Weddel y especialmente en la subcuenca norte denominada Cuenca de Ross.

Actividad geofísica: Analiza la estructura y movilidad de la Litósfera Antártica por medio de la obtención de registros sismográficos en estaciones fijas y en fondo marino. Se realizan sondeos magnetotelúricos en la Isla James Ross, así como investigaciones sobre la dinámica de la tectónica de placas con la finalidad de definir su configuración desde el Período Jurásico al reciente.

2. Programa Medio Ambiente

Concentra actividades estrechamente ligadas a los fenómenos de cambio global y de impacto del hombre en el ecosistema antártico.

Actividad cuaternario: Estudia cambios paleoclimáticos, paleoambientales y biológicos relevantes ocurridos durante el Cenozoico tardío, en lagos de agua dulce de la Antártida y en la Patagonia argentina, estableciendo correlaciones con las oscilaciones climáticas identificadas en el Hemisferio Norte.

Actividad dinámica y química del hielo: Investiga variaciones ocurridas durante la última década en glaciares seleccionados de las islas Ross y Vega. Asimismo estudia cambios ambientales ocurridos en la Barrera de Hielos Larsen y aporta información fundamental sobre la distribución de témpanos antárticos a lo largo de las derrotas de los buques en operación antártico.

Actividad ozono atmosférico: Estudia la dinámica de la capa de ozono antes, durante y con posterionidad al período de formación del agujero de ozono.

Actividad ecológica terrestre: Analiza los procesos ambientales en relación con el posible disturbio ocasionado por las actividades humanas en general y la dinámica del ecosistema terrestre en el área de la Base Marambio. También tiene a su cargo elaboración de pautas para el manejo ambiental y los estudios relacionados con el seguimiento del grado de cumplimiento de Normas de protección ambiental vigentes, en especial las emanadas del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (Ley de la Nación Nº 24.216).


Centro Meteorológico Antártico

La Fuerza Aérea Argentina, a través a través del Centro Meteorológico Antártico Marambio (dependiente del Servicio Meteorológico Nacional), brinda un completo estudio de las condiciones meteorológicas de la zona, siendo cabecera de recolección de datos y contando con una colección que se remonta a más de tres décadas de permanentes observaciones.

Este centro, integrante de la red mundial de meteorología, realiza estudios de atmósfera y capa de ozono, contando para esta tarea con instalaciones específicas para inflado y lanzamiento de globos con radiosondas y una estación de superficie para medición de la capa de ozono.


Medio ambiente - Protocolo de Madrid

El Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente es el resultado de la XI Reunión Consultiva Especial del Tratado Antártico desarrollada en Viña del Mar y Madrid durante los años 1990 y 1991, respectivamente.

En el Artículo 2 queda definido su espíritu, a saber: "Las Partes se comprometen a la protección global del medio ambiente antártico y los ecosistemas dependientes y asociados, y mediante el presente Protocolo designan a la Antártida como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia".

El Protocolo firmado en Madrid, el 4 de octubre de 1991, entró en vigor el 14 de enero de 1998, al ser ratificado por los 26 Estados firmantes.

La República Argentina ha sido uno de los primeros países en ratificar el Protocolo, mediante la Ley Nº 24.216 del año 1993. En cumplimiento de la mencionada Ley, en la Base Marambio y en la Base Matienzo se han implementado planes tendientes a lograr la conducta necesaria en las dotaciones que permitan el correcto cuidado del medio ambiente.

Esto implica, desde modificar los hábitos de consumo hasta el adecuado control y clasificación de los residuos y su destino final. Se desarrollan además programas de recuperación de residuos históricos, los que son reunidos, clasificados y embalados para ser replegados al continente por vía aérea o marítima.

El correcto cumplimiento de todas estas normas es, en sí mismo, un objetivo primordial en el desarrollo de las tareas que, habitualmente, la Fuerza Aérea desarrolla en la Antártida.


Esfuerzo Aplicado

Para la realización de las actividades mencionadas y el correcto cumplimento de la Misión asignada, la Fuerza Aérea Argentina pone a disposición importante cantidad de personal y recursos materiales a su cargo.

Mantener operable el aeródromo y la infraestructura de la Base Marambio, el Centro Meteorológico permanente que allí funciona, la Escuadrilla Aguila y el apoyo desde el continente, implica contar con personal e instalaciones dedicados, medios aéreos aptos para la operación en la zona en forma inmediata y tripulaciones con un grado óptimo de adiestramiento.


Actividad aérea

La Escuadrilla Aguila, provista de un avión DHC-6 "Twin Otter", desarrolla tareas de enlace con las bases Jubany, Esperanza, Matienzo, San Martín y otras extranjeras llevando correo, personal y abastecimiento durante todo el año.

Asimismo, para el desarrollo de la campaña anual de verano y en apoyo del rompehielos ARA "Almirante Irizar", participan aviones C-130 procedentes de la I Brigada Aérea "El Palomar".

Por su parte, durante los meses de enero y febrero, la Base Marambio cuenta con un Escuadrón de helicópteros, integrado por dos Bell 212, para el traslado de carga y pasajeros.

A estos medios se deben sumar otros que concurren en su apoyo, tales como aviones Boeing 707 y Fokker F-27 y F-28.