23.05.08 | Día del Soldado Aéronautico


La Fuerza Aérea Argentina informa que, hoy viernes 23 de mayo. en la Compañía Histórica y con motivo de la celebración del día del Soldado Aeronáutico, se llevó a cabo un acto conmemorativo con los soldados voluntarios que prestan servicio en la institución.

Esta ceremonia fue presidida por el Jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier General Normando Costantino quien estuvo acompañado por el Subjefe de la Institución, Brigadier Alberto Maggi. Participaron de la misma personal militar superior, subalterno, familiares de los soldados e invitados especiales.

Durante el acto, el Jefe Militar pronunció un discurso alusivo destacando la labor que realizan a diario los soldados de la Institución y realizando una mención especial a quienes ofrendaron sus vidas durante el Conflicto del Atlántico Sur. A continuación, la Banda de Música de la Guarnición Aérea Buenos Aires ejecutó los acordes del Himno Nacional y de Alas Argentinas. Para finalizar, luego de las menciones especiales, llegó el momento más emotivo cuando el Brigadier Costantino recibió de parte de los homenajeados un cuadro en el que aparece un Soldado Voluntario junto al Monumento de Malvinas ubicado en la Plaza San Martín.

Esta fecha, 23 de mayo, recuerda que en 1913 le fue otorgado el brevet de piloto aviador al conscripto Teodoro Fels, quien el 1º de diciembre de 1912 concretó la hazaña de unir en vuelo buenos aires con Montevideo, conquistando así el récord mundial de vuelo sobre el agua.

HISTORIA:

Al cumplir 20 años de edad, el joven Teodoro Fels se presentó a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio. Dada su gran vocación aeronáutica y por ser poseedor del titulo de Piloto Aviador, fue destinado a la flamante Escuela de Aviación Militar de El Palomar.

Allí, una secreta obsesión se apoderó del espíritu de este extraordinario hombre: unir en vuelo Buenos Aires con Montevideo. Nadie lo había hecho aún y era un reto al cual no se podía rehusar.

Comentó entonces sus inquietudes con sus amigos Alfredo y Alberto Calisto y Juan F. Zuanich, cronistas del diario "La Nación" y Carlos Borconsque, corresponsal del diario "La Argentina". Estos dieron su más ferviente apoyo al soldado aeronáutico. Con la colaboración moral de los periodistas antes nombrados, Fels preparó su valiente odisea hacia Montevideo.

Pero un pequeño escollo lo esperaba, pues no poseía suficiente combustible para realizar el vuelo. Ante aquel inconveniente, el 1º de diciembre de 1912 a la una de la madrugada, Fels y sus amigos se dirigieron a Morón en un taxímetro y adquirieron aceite castor para el motor del avión en una farmacia y dos latas de nafta en Morón, tras lo cual regresaron hacia El Palomar y allí como sombras en la quietud de la noche, Fels con la ayuda de su mecánico Eduardo Bordone, saco del hangar el avión "Bleriot XI-Gnome 50 hp" que era de su propiedad.

Finalizados los preparativos previos al vuelo, a las 04:30 horas, Fels se elevaba hacia su ansiada meta sin ningún conocimiento geográfico del lugar de destino y sin ninguna ayuda cartográfica que lo pudiese guiar en su valiente emprendimiento, solamente tenía la idea de aterrizar en un terreno llano, siendo posiblemente algún hipódromo su objetivo preestablecido. Al no encontrar ninguno y tras 2 horas y 22 minutos de navegación logró aterrizar en el campo militar de artillería del Uruguay, que luego se transformó en el actual Aeropuerto Internacional de Carrasco.

El personal de guardia de dicha unidad, no salía de su asombro, pues este aterrizaje era un hecho insólito e impensado para la época. La noticia corrió con la rapidez de un relámpago y arribaron a aquel sitio una gran cantidad de autoridades y periodistas. Ante la requesitoria de ellos, Fels respondió que había partido de Buenos Aires sin que nadie supiese de su viaje y en razón que tenía la certidumbre de no poder lograr autorización para ello porque se consideraba una empresa extremadamente peligrosa. Esa fue la razón por la cual esa mañana había salido en secreto desde El Palomar resuelto a llevar a cabo la travesía.

Tras innumerables felicitaciones, esa misma noche el Aeroclub del Uruguay le otorgó una medalla de oro por la proeza cumplida. A las 16:50 horas del día siguiente, Fels partió con su avión rumbo a Buenos Aires, siendo despedido por una gran cantidad de publico. Casi finalizando su vuelo, tuvo que aterrizar a 4 km. de Berisso por un problema en el motor. Ya en La Plata, concurrió al diario "El Día" a fin de que informaran su regreso, tras lo cual decidió volver en tren a Buenos Aires. La noticia se difundió rápidamente y fue recibido en Constitución por una verdadera multitud.

El día 3 Fels volvió a La Plata en busca de su Bleriot, decolando a las 17:35 horas hacia El Palomar. Su descenso sobre la entonces sede de la Escuela de Aviación Militar se produjo a las 19:15 horas. Allí fue informado que la superioridad le había impuesto un castigo de 30 días de arresto por haberse retirado de la unidad militar hacia el exterior sin la autorización pertinente. Sin embargo, fue agasajado por jefes y camaradas de la guarnición.

La pena impuesta a Fels no se cumplió. El entonces Presidente de la Nación, Dr. Roque Saenz Peña, le llamo a su despacho y luego de una fraternal reprimenda, en mérito a su proeza (vuelo a Montevideo y récord mundial de vuelo sobre el agua), le conmutó el castigo. Fels recibió en honor a esta travesía un sinnúmero de diplomas, premios y condecoraciones otorgadas por las más prestigiosas instituciones del momento y fue ascendido al grado de Cabo.


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