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Viernes 28 de mayo BASE AÉREA MILITAR CÓNDOR Todos los ojos de la Fuerza Aérea estaban puestos sobre esta base aérea, y acompañaron espiritualmente a los hombres que se aprestaban a ejecutar su defensa terrestre. Durante este día, diversas fracciones y unidades del Ejército combatieron duramente; pero la situación era confusa para el comando de la Base Aérea Militar Cóndor. Los medios con que contaban los defensores de la base, estaban constituidos, especialmente, por baterías de artillería antiaérea aplicadas a fuego directo y otras armas. La presencia del enemigo, en las vecindades de la unidad, tornó la situación en dramática ya que, al no existir una conducción conjunta, se debió actuar a ciegas y con el riesgo de batir a las tropas argentinas que se replegaban. En cuanto al apoyo aéreo cercano, la Base Aérea Militar Cóndor lo solicitó a su escalón superior, el Componente Aéreo del Teatro de Operaciones Malvinas, y le fue proporcionado oportunamente. A la mañana, las piezas de 105 milímetros se replegaron hasta la zona de los corrales, en la entrada al pueblo de Goose Green, desde donde tiraron sus últimas municiones. Al comenzar su avance, las tropas inglesas se cubrían con fuego de morteros y misiles del tipo Milan. Durante el avance, fueron destruidas las piezas N° 5 y N° 2; sin que se produjeran bajas en el personal, que se había alcanzado a replegar. Luego, se ordenó a la pieza N° 4 destruir el cañón y luego retroceder hasta donde estaba la pieza N° 1. Este cañón también fue alcanzado por un misil. El jefe de la pieza, cabo primero Ricardo Galanti, salió despedido por la onda expansiva y se hirió levemente en la pierna. Al mismo tiempo, el radar Elta fue atacado y destruido con fuego de morteros y misiles. Su operador, teniente Darío Valazza, fue herido. Dos soldados que se encontraban en esa posición, se replegaron hacia la pieza N° 6, en la cual, el cabo primero Elbio Gianini continuó disparando. De esta forma, permitió que el resto del personal pudiera ponerse a salvo. Esta pieza mantuvo el fuego hasta agotar su munición; luego, su artillero desactivó el cañón y se dirigió hacia Goose Green. El personal, que replegaba, se halló entre dos fuegos: el de las fuerzas argentinas y el del enemigo. En tanto, las piezas de 35 milímetros que se encontraban en un extremo del pueblo, destruyeron completamente el edificio de la antigua escuela, ocupada por los ingleses. Luego, dirigieron el fuego hacia los grupos de infantería, hasta que fueron desactivados; primero, por fuego de morteros y después, mediante el ataque de aviones Harrier con bombas Beluga. Finalizado el repliegue del personal de Artillería Antiaérea, éste se organizó en grupo de fusileros que colaboraron con la defensa terrestre de Goose Green, hasta que se dio la orden de cesar el fuego. La dotación de Artillería Antiaérea de la Fuerza Aérea que defendió Goose Green estaba compuesta por:
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